Aquí te mostramos en qué consiste nuestro servicio: evaluación de riesgo, preparación psicológica y médica, sesión acompañada y un plan de integración con resultados medibles. Un proceso estructurado para que una experiencia potente ocurra con máxima seguridad y sentido.
Nuestro servicio se organiza en tres fases clínicas. Cada una tiene un propósito claro y herramientas específicas para cuidar tu seguridad y aprovechar la ventana de cambio.

La psilocibina, en un entorno clínico controlado, puede flexibilizar creencias rígidas y abrir una ventana de neuroplasticidad. No garantiza “sanación”, pero sí puede activar procesos internos que muchas personas describen así:
No es solo “tomar algo y ver qué pasa”. Cada componente del programa existe para reducir riesgos y aprovechar mejor la ventana de cambio que abre la psilocibina.

Equipo médico y psicológico entrenado en trauma y modelos actuales de psicoterapia asistida con psilocibina. Su rol es sostener, anclar y reencuadrar cuando hace falta, no dirigir tu experiencia.
Aplicamos evaluación de riesgo, predictores clínicos y herramientas de flexibilidad psicológica. Llegas a la sesión sabiendo qué esperar y con recursos para atravesar momentos intensos.

Combinamos entorno natural con criterios clínicos: privacidad, supervisión, medidas de seguridad y logística pensada para que puedas rendirte al proceso sin estar pendiente del entorno.

Después de la sesión trabajamos con una estructura clara: reunir la historia, destilar lo esencial y traducirlo en acciones concretas alineadas con tus valores y contexto real.
Usamos escalas psicológicas, indicadores clínicos y revisiones periódicas. Si el proceso no está avanzando como esperabas, no lo maquillamos: lo revisamos y ajustamos el plan contigo.